Siesta en el hipocampo
«Me daba cuenta de que mi cabeza recibía el alimento poderoso de la tierra, pero en una forma directa, idéntica a la de los vegetales. La savia subía y bajaba lenta, en vez de la sangre que maneja nerviosamente el corazón. […] Si me quiero mover me encuentro como pegado, como solidarizado con la tierra. Me estoy difundiendo, voy a ser pronto un difunto. ¡Qué extraña planta es mi cabeza! Difícil será que dure su singularidad incógnita.»
— Santiago Dabove
- Material Alambre, tela y cáscaras de semillas de girasol
- Medidas 200 × 40 × 60 cm
- Año 2017